¿Cisne o Rinoceronte?

…es lo que tiene ser agorero

Del Cisne negro al rinoceronte gris..

La elección de Donald Trump, la Gran Guerra, el Titanic, el 11S, la aparición de Internet ¿Tienen estos sucesos relación con la Covid-19?

¿Conocéis la historia del pollo? Un pollo vivía en una granja de manera confortable, su amo le alimentaba todos los días. Empezaba a pensar el pollo que su amo era su amigo y una buena persona. El pollo engordaba y era feliz y para nada pensaba en que la situación pudiera cambiar. De pronto, un día su amo, su amigo, le sacrificó y se lo comió ¿Cómo pudo ser?

Cada vez que su dueño le alimentaba, el animal creía que su rutina consistía en comer todos los días aquello que le proporciona el amable bípedo; pero al pollo le ocurrió algo inesperado, algo que le obligaría a revisar sus creencias. ¿Cómo podía el pollo conocer el futuro teniendo en cuenta el conocimiento del pasado? ¿Cómo podía saber si su statu quo iba a cambiar?

¿Cómo predecir el futuro?

Toda persona tiene que estar preparada porque las cosas que rodean nuestra vida van a cambiar y lo van a hacer sin avisar y de manera brusca. Ya lo dijo Bertrand Russell en el año 1912 pensando en las personas no en los pollos, claro… aunque visto lo visto también sirve para los pollos 😉

Por si no ha quedado claro, lo del pollo es una metáfora… Con esta metáfora el economista Nassim Nicholas Taleb explicó en 2007 su Teoría de Sucesos del Cisne Negro; bautizada así porque, hasta la llegada de los primeros exploradores a Australia en el siglo XVII, en Europa se pensaba que todos los cisnes eran blancos. El descubrimiento de estas aves con plumas negras fue un hecho que se consideraba altamente improbable, pero que sucedió y cambió la percepción que había hasta ese momento. Así, Taleb trata de cuestionar los análisis económicos que se hacen para predecir el futuro mediante una extrapolación de lo que ha ocurrido en el pasado, predicciones que, tarde o temprano, se verán confrontadas por la aparición imprevista de un cisne negro, una rara avis.

Para que un acontecimiento pueda denominarse Cisne Negro tiene que cumplir estos requisitos:

  • Que sea inesperado: hecho a priori improbable, para el que no hay ninguna evidencia de que vaya a suceder y que, por tanto, es una sorpresa para los analistas y para el mercado.
  • Tener un gran impacto: son acontecimientos que afectan de forma importante a la economía y a la política mundial.
  • Tener predictibilidad retrospectiva. Osea, de pronto sucede algo imprevisto que es perfectamente explicable… a posteriori. Lo que viene a ser el efecto ‘cuñado’ que lo sabe todo a toro pasado. Es decir, una vez que han sucedido, se dan evidencias de que dicho hecho se podía haber evitado y se crean teorías que explican por qué se llegó a producir.
  • El pollo perfectamente pudo ser también el comandante del Titanic, quien en 1907 dijo que con toda su experiencia, nunca había encontrado un accidente digno de mención, que nunca había naufragado… Cinco años más tarde moriría, junto a más de 1.300 personas, tras colisionar su barco contra un iceberg.

Fue el hundimiento de una forma de observar la realidad.  Pensamos que lo que ha funcionado óptimamente en el pasado va a seguir siendo así; creemos que la historia es una sucesión de causas y efectos hasta que un día, de forma inesperada, todo se quiebra.

Ay, los expertos, los consultores, los gurús!!

Tienen -tenemos- un problema: no saben qué es lo que no saben. La falta de conocimiento y el engaño sobre la calidad de nuestros conocimientos van de la mano: el mismo proceso que hace que no sepamos también hace que nos sintamos satisfechos con lo que sabemos. Las personas viven ajenas a las señales que se producen y, por lo tanto, no las perciben, o bien viven ideológicamente en otro mundo. Así es como se puede explicar la conmoción internacional ante realidades como el Brexit o el triunfo de Donald Trump.

En resumen, lo que define la teoría del cisne negro es que, por mucho que creamos que tenemos una situación controlada, siempre hay factores aleatorios que se nos escapan.

La historia está llena de Cisnes Negros que han cambiado el rumbo. La Primera Guerra Mundial, el ascenso de Hitler al poder, el crack de 1929 o el de 1987, los atentados de las Torres Gemelas, la caída de Lehman Brothers… son ejemplos de este tipo de terremotos, que no se pudieron prever y que tuvieron importantes consecuencias. Gracias a o por culpa de ellos, el mundo se ha hecho más complejo y global.

La Historia ha avanzado más como consecuencia de Cisnes Negros que por sucesos causales y lineales.

Y la Covid-19 ¿es un Cisne Negro?

Según el propio padre de la teoría… NO.

Es un ‘Rinoceronte Gris’… pollos, cisnes, rinocerontes… no, no es una broma. Este es un término acuñado por la periodista financiera Michele Wucker para explicar una situación de extremo riesgo que es totalmente predecible pero no es enfrentada por los responsables.

El riesgo de una pandemia y su impacto, era predecible y estaba anunciado. ¿Por qué casi ningún país se había preparado? Sus probabilidades eran muy bajas, por lo que la mayoría de los países optaron por destinar sus recursos a otras prioridades. También hay un componente de ceguera, de ignorancia y de poca conciencia histórica por parte de las sociedades, los asesores, los gobiernos… ¿qué ocurre con las empresas?

La aparición y desarrollo del ordenador personal y la implantación de Internet fueron Cisnes Negros en su día; fracturas históricas pero positivas ¡Sí, positivas! que han requerido décadas de perfeccionamiento y paciencia para brindar cambios trascendentales a la sociedad.

La dichosa oportunidad

Sí,  odiamos esta frase pero es que es verdad: los cisnes negros pueden suponer grandes oportunidades. Internet, el mundo digital, el social media son el claro ejemplo de eventos masivos, sorpresivos e inesperados que han resultado increíblemente positivos.

Además de modificar radicalmente y para bien el acceso a la información, al ocio y entretenimiento, al trabajo, al consumo o a los servicios públicos; internet ha cambiado para siempre la tercera más elemental de las necesidades del ser humano (después de la vivienda y la comida): la necesidad de comunicarse y la forma en la cual nos relacionamos.

La moraleja.

Internet y la industria 2.0 fueron sucesos completamente inimaginables pero no nos engañemos, ya no son Cisnes Negros. Son Rinocerontes Grises. Después de las últimas crisis, sabemos que la nube, las herramientas colaborativas, las nuevas tecnologías, los canales digitales… son imprescindibles para sostener el tejido empresarial.

Señor gurú, como buen agorero, defiende desde hace años la digitalización de empresas y comunicación apra «defenderse» de cambios imprevistos que ponen patas arriba al tejido empresarial. El tiempo y el maldi… 19 nos dan la razón.

Los canales digitales han resultado idóneos para mantenernos comunicados durante el confinamiento y nos permite respetar la distancia social ¿aplicarán las empresas este aprendizaje respecto a las formas de trabajo, distribución, venta, comunicación…?

La creadora del término Rinoceronte Gris habla de cómo las sociedades y las empresas asumen ‘riesgos negligentes’ ignorando los problemas obvios que sí se podían haber imaginado y predicho porque solo había que mirar los libros de historia o la historia reciente.

¿Por qué la crisis provocada por la pandemia ha cogido desprevenidas a muchas empresas en cuanto a la integración de canales digitales? ¿Ceguera, no conciencia histórica, no querer ver? En ocasiones, es mejor afirmar que una catástrofe predecible ha sido un cisne negro para, así, descargar responsabilidades.

No podemos hablar de Rinocerontes Grises solo acusando a las sociedades, a los expertos, asesores… debemos preguntarnos directamente a nosotros mismos porque muchos de los problemas dentro de las empresas están marcados por nuestras creencias personales. Somos las personas quienes preferimos sujetarnos a los pilares del edificio cuando este se tambalea aún sabiendo que los pilares no nos salvarán.

Nos aferramos a un statu quo… que ya no existe.

Los problemas cuando se ignoran, tienden a interactuar y a hacerse más grandes. Ahora parece que nos hemos convertido en terapeutas pretendiendo escribir un artículo de autoayuda. Puede que los datos sobre posibles pandemias no estuviesen al alcance de cualquier mortal, pero hemos vivido ya muchas crisis para saber que forman parte de nuestra vida; al igual que internet…

Las pregunta que debemos hacernos es:

¿Como empresa y como persona qué animal soy?

y, más importante,

¿Quiero cambiar?

señor gurú puede ayudarte.

2020-06-05T09:25:21+00:00

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